viernes, 29 de mayo de 2015

LA REVOLUCIÓN COMIENZA EN NUESTRAS MENTES DEL HOMBRE-BORREGO AL HOMBRE-LIBRE

El sistema social en el que vivimos ha sido creado, financiado y dirigido por la élite luciferina que nos tiene sometidos, el primer paso para la liberación final de nuestras cadenas se da en nuestra mente. La élite ataca directamente a nuestra psique para hacerla más manejable, más sumisa a sus intereses. Desde nuestra más tierna infancia los dirigentes políticos a sueldo de la élite promulgan leyes educativas que nos instruyen en sus dogmas globalistas. En el hedonismo, el individualismo, el multiculturalismo, el relativismo, la disolución de la familia y la nación. Los medios de comunicación y entretenimiento a sueldo del sistema bombardean continuamente al individuo en estos dogmas inmutables. Nos han hecho creer que el sistema es bueno, es democrático y es justo. La realidad es que el sistema es bueno, democrático y justo solo para la cúspide de la Pirámide del Poder. Las mentes más despiertas logran percibir aquellos pequeñas grietas por donde se puede ver por momentos la auténtica cara de los que dirigen. El ser humano ve como aumenta el control sobre él mediante el desarrollo del progreso tecnológico practicado en aras de su bienestar y de su comodidad. Ve como cada vez es más seguido, más controlado hasta el extremo por medio del control de computadoras y teléfonos móviles de última generación. Sus pautas de conducta, sus gustos, preferencias y datos son grabados a diario sin su consentimiento. Es seguido, vigilado en todo momento por el mundo tecnológico puesto ante sus ojos para según le cuentan hacerle su vida más cómoda, más entretenida o más placentera. Su puesto de trabajo es parte del engranaje del sistema, no para realizar un aporte determinante para la comunidad ya que éste se ha convertido en elemento indispensable para pagar las deudas contraídas con el sistema, impuestos, préstamos, hipotecas, etc... El puñado de privilegiados que pueden ahorrar algo en el banco desconocen que ese dinero que depositan en la entidad bancaria es utilizado para realizar más préstamos y endeudar a más gente. Llegados a ese punto, el individuo ve como siguen subiendo los impuestos y cada vez recibe menos contraprestaciones públicas, cada vez los ricos son más ricos y los pobres son más pobres. El individuo entonces es consciente de que años atrás pagaba menos impuestos y tenía condiciones de vida más favorables incluso ganando menos dinero. Nadie le da una solución, políticos y medios de comunicación le explican que el sistema es cíclico, hablan de la “coyuntura económica”, “de los mercados”, de “la prima de riesgo”. El individuo es bombardeado diariamente por la propaganda de los medios al servicio del régimen usurocrático, te explican que la tradición y tu herencia es algo carca, trasnochado y antiguo. Pero el individuo siente latente en su sangre y en su espíritu las tradiciones y motivaciones de sus antepasados como algo que forma parte de su esencia como ser humano y sabe que son las suyas y que no son las mismas que las de un esquimal de Groenlandia o las de un apache del Cañón del Colorado. Le hablan de la guerra contra el terrorismo, pero no son los terroristas los que dejan inoperativos sistemas de seguridad como el NORAD el 11-S o desguazan los trenes del 11-M en menos de 24 horas. Le hablan de la maldad y corrupción de elementos de las jerarquías eclesiásticas pero esos elementos no son los que ayudan en el tercer mundo con profunda abnegación y sin más interés que el hacer el bien para el más débil. El vicio y las desviaciones sexuales son promovidos y exhibidos sin ningún pudor por los medios de entretenimiento del sistema como parte de ese “opio” para aletargar a las masas. Pero lo cierto es que el individuo busca en la espiritualidad, en lo trascendente, el camino para acercarse a su creador. Porque esto y no otra cosa es percibida como la auténtica verdad de nuestra existencia y no la adoración al “dios dinero” tan del agrado del sistema usurocrático de nuestro tiempo. Cuando una cantidad suficiente de individuos es consciente de este esquema de valores perverso, es cuando se logra dar el primer paso en la revolución final contra nuestros opresores. Esta revolución debe ser una revolución de esclavos como fue la de Espartaco contra el Imperio Romano hace 2000 años o la de los haitianos contra los negreros del Imperio Francés a finales del siglo XVIII. No puede ni debe contar con la participación de las élites financieras como sucedió en el pasado en las revoluciones americana y francesa. Y como todo esclavo que anhela su libertad, la primera batalla para conseguirla se da en su mente, reaccionando ante las estafas del sistema usurocrático.








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