martes, 7 de julio de 2015

ISLANDIA SALE DE LA CRISIS RESCATANDO AL PUEBLO Y NO A LA BANCA


Probablemente en los medios de comunicación de masas no habréis oído nada o casi nada sobre la “receta islandesa” para salir de la crisis financiera, los detractores de “la receta económica islandesa” os dirán que Islandia es un país con muy poco peso en la economía mundial con apenas 325.000 habitantes y un PIB de unos escasos 13.000 millones de Euros, un país fuera de la zona Euro y de la UE y ciertamente tendrían razón en todo. Pero el tamaño de su economía no es obstáculo para reconocer la importancia de esas medidas muy alejadas de las “recetas habituales” de los vasallos a sueldo de la oligarquía económica propietaria del sistema financiero global. Vamos entonces a comentar brevemente los rasgos básicos de esas medidas que a día de hoy están sacando a Islandia de la crisis y tal como reconoce su Presidente Olafur Ragnar Grimsson “tanto los Estados grandes como los pequeños se enfrentan a los mismos desafíos y se pueden aplicar soluciones similares”. Más claro imposible.

El estallido de la burbuja bancaria en 2008 provocó el colapso de la banca privada islandesa generando un agujero económico cercano a los 60.000 millones de Euros,siendo incapaz de afrontar los pagos a sus acreedores internacionales. Esto en una economía pequeña como la islandesa con un PIB en aquel momento de 10.000 millones de Euros suponía una auténtica hecatombe. El gobierno en ese punto se vio obligado a tomar una decisión. O bien asimilar esa deuda de la banca como deuda pública con el consiguiente perjuicio para el pueblo que de esa forma también debería de asumir el pago de la deuda como propia, devolviéndose previa solicitud de un préstamo al FMI. O quizá dejar caer a la banca y PROTEGER EL PODER ADQUISITIVO de su población. El gobierno eligió proteger al pueblo, siendo su primera medida la nacionalización de los tres principales bancos del país para asegurar los depósitos de sus ciudadanos, pero no para pagar a los acreedores internacionales lo que provocó la quiebra técnica de esos bancos. Literalmente rescataron a sus ciudadanos y dejaron caer a la banca. Negociaron adicionalmente una quita de la deuda con los acreedores que alcanzó al 70 % del total. Seguidamente solicitaron un préstamo al FMI que le permitió implementar las medidas de choque necesarias que encaminarían al país en la senda de la recuperación. Islandia procedió entonces a la devaluación de su moneda para ganar competitividad en el exterior, paralelamente realizó un plan de control sobre la especulación de divisas, limitando el comercio con moneda extranjera en el interior del país para que de esa manera su moneda la Corona Islandesa ganará en estabilidad y fortaleza, dos puntos de partida clave para ser competitivo y sentar las bases firmes de crecimiento. El Gobierno implementó además un plan de protección social que en la actualidad asciende al 7% del PIB.


Islandia se encontró en pleno estallido de la crisis con su particular burbuja inmobiliaria siendo especialmente vulnerable el sector de la población que había contraído hipotecas en su mayoría vinculadas al IPC, ante esto el gobierno paralizó los desahucios y concedió quitas sobre aquellas deudas hipotecarias superiores al 110% del valor del inmueble.
Este “método islandés” para salir de la crisis tenía y tiene como prioridad principal la protección del ciudadano por encima de los intereses de la oligarquía financiera global. Llama la atención como los dirigentes políticos europeos de la UE, simples títeres del poder financiero han preferido realizar el papel de portamaletas de la élite y plegarse a los intereses de los dueños del FMI, Banco Mundial y la Reserva Federal de USA, los intereses de ese grupo reducido de familias que no figuran jamás en la revista “ Forbes”. Pero que siempre son prioritarios para nuestra casta política por encima de los intereses de su propio pueblo.
Ciertamente Islandia es un pequeño país con una pequeña economía pero con su soberanía para realizar su propia política monetaria y fiscal intacta y con las ideas respecto a sus prioridades muy claras. Sabiendo eso, en este punto plantearos una pregunta clave. ¿Qué condiciona más, el tamaño de una economía o tener la libertad necesaria para defender a tu pueblo de las crisis provocadas por la élite dueña del sistema?. Para algunos (la mayoría) lo importante es tomar medidas económicas y fiscales que garanticen el dinero de la élite para Islandia en cambio, la prioridad ha sido y es garantizar el poder adquisitivo de su pueblo.

No dejéis de ver esta interesante entrevista al Presidente de Gobierno de Islandia.




Fuentes:












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